Soy todo amor, pero no soy amado Editorial 

Soy todo amor, pero no soy amado

Por Brenda Figueroa. | Colaboradora Editorial.

 

Poema de Jesús a tu alma.

 

Soy todo amor,
pero no soy amado.
Aquí me tienes en la cruz,
sufriendo locamente enamorado.

Enamorado de tu alma,
no me ha importado el sufrir.
Si con ello yo podía darte,
la posibilidad de al cielo conmigo venir.

Soy todo amor,
pero no soy amado.
¿Qué más puedo hacer por ti?
¿a caso no ha quedado mi amor demostrado?

Demostrado al darte todo,
incluso cada gota de mi sangre.
¡Alma mía! ¡precioso tesoro!
¿No te das cuenta lo que vales?

Soy todo amor,
pero no soy amado.
Desde lo alto de la cruz,
sólo una cosa he pensado.

Pensaba en ti,
en que fueras santo.
Jamás te he dejado solo,
¡Por ti he resucitado!

Soy todo amor,
y sé que tú me amas.
Me consuelan tus deseos,
de perseverar hasta el final.

Perseverar en hacer mi Voluntad,
en esforzarte por lograrlo.
¡Me basta que tú lo quieras!
Pues mi gracia hará el resto.

Soy todo amor,
¡y me siento amado!
Alma mía ¡gracias!
Porque conmigo te has quedado.

Quedado cuando hice milagros,
y en el lugar del tormento.
¡Todo quiero darte!
Que estés conmigo en lo eterno.

Eterno es mi amor por ti,
Tu vida es como la flor, Yo su fragancia.
Si todo te he dado, ¡hasta la vida!
para que la tengas en abundancia.

Soy todo amor,
en efecto, el Amor mismo.
Te amo y me amas,
Ven alma mía, te he preparado el paraíso.

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