Evangelio del día Sábado 26 de Mayo Evangelio 

Evangelio del día Sábado 26 de Mayo

Sábado de la séptima semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Felipe Neri.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 10, 13-16. 

Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. 
Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. 
Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. 
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Los niños nos recuerdan a todos que, en los primeros años de la vida, hemos sido totalmente dependientes de los cuidados y de la bondad de los otros. Y el Hijo de Dios no se ha ahorrado este paso…

[…] Es curioso, Dios no tiene dificultad a hacerse entender por los niños, y los niños no tienen problemas para entender a Dios.

No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bonitas y fuerte de Jesús sobre los “pequeños”.

Este término “pequeños” indica a todas las personas que dependen de la ayuda de los otros, y en particular a los niños. Por ejemplo Jesús dice:

“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños”.

Y también dice:

“Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial”.

Por tanto, los niños son en sí mismos un riqueza para la humanidad y para la Iglesia, porque nos llaman constantemente a la condición necesaria para entrar en el Reino de Dios: la de no considerarse autosuficientes, sino necesitados de ayuda, de amor, de perdón. Y todos estamos necesitados de ayuda, amor y perdón. Todos.

Los niños nos recuerdan otra cosa bonita, nos recuerdan que siempre somos hijos: también si uno se convierte en adulto, o anciano, también si se convierte en padre, se ocupa un puesta de responsabilidad, por encima de todo esto permanece la identidad de hijo. ¡Todos somos hijos! Y esto nos lleva siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado solos, sino que la hemos recibido.

[…] Pero hay muchos dones, muchas riquezas que los niños llevan a la humanidad. Recuerdo solo algunos. Llevan su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura.

El niño tienen una espontánea confianza en el papá y en la mamá, y tiene un confianza espontánea en Dios, en Jesús, en la Virgen.

Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, aún sin contaminar por la maldad, la duplicidad, lo que ensucia la vida que endurece el corazón. Sabemos que también los niños tienen el pecado original, que tienen sus egoísmos, pero conservan una pureza, una sencillez interior.

[…] Los niños, además en su sencillez interior, llevan consigo la capacidad de recibir y dar ternura. Ternura es tener un corazón “de carne” y no “de piedra” como dice la Biblia…

Por todos estos motivos Jesús invita a sus discípulos a hacerse como niños porque “a quien es como ellos pertenece el Reino de Dios”. (Catequesis, Audiencia General, 18 de mayo de 2015)

Oración de Sanación

Señor mío quiero dejar penetrar tu Palabra e mi corazón de forma sencilla como un niño, pues en la sencillez descubro tus maravillosas bondades.

Pongo todas mis necesidades y preocupaciones en tus manos con la total seguridad de que a tu lado podré salir a conquistar todos mis sueños.

Dame hoy la gracia de una conversión verdadera, de descubrirte en lo simple y alcanzar la alegría en aquellas cosas sencillas sin buscar la ostentación.

Sólo con tu gracia podré mantener mi corazón como el de un niño, porque tu poder se manifiesta en la debilidad, en los humildes y en los más pequeños.

Abro los ojos de mi corazón para sentirte en las cosas cotidianas de mi vida. Dame de esa esperanza que no se agota, de esa alegría que no termina

Quiero que cada latido de mi corazón se mueva por Ti. Ayúdame a confiar en Ti como lo hace un niño, que se entrega y ama con dulzura e inocencia.

Regálame la capacidad de ser lento para enojarme y rápido para perdonar y pedir perdón. Ayúdame a hacer frente a cada situación con humildad sincera.

Quiero alcanzar mis sueños y enfrentar mis altibajos emocionales con mi fe puesta en Ti. Con la confianza depositada en tu amor, todo lo podré. Amén

Propósito para hoy

Hoy seré puntual y responsable en todas las actividades que realice, poniendo todo mi entusiasmo y alegría en ellas”

Frase de reflexión

“El reto de los esposos cristianos: estar juntos, aprender a amarse para siempre y buscar el modo de que el amor crezca”. Papa Francisco.

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