Evangelio del día Viernes 18 de Mayo Evangelio 

Evangelio del día Viernes 18 de Mayo

Viernes de la séptima semana de Pascua.

Santo del día: Beata Blandina Merten, San Félix de Cantalicio.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 21, 15-19. 

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?”. Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. 
Le volvió a decir por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. Él le respondió: “Sí, Señor, sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas”. 
Le preguntó por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?”. Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: “Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. 
Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras”. 
De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: “Sígueme”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

¿Cómo va el primer amor?. Es decir, ¿estoy enamorado de ti como el primer día? ¿Soy feliz contigo o te ignoro? Preguntas universales que hay que hacerlas con frecuencia.

Y no sólo los cónyuges en la pareja, sino también los sacerdotes y los obispos ante Jesús. Porque es Jesús quien nos lo pregunta como un día hizo con Pedro:

“Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”

Esta es la pregunta que me hago a mí, a mis hermanos obispos y a los sacerdotes. Como va el amor de hoy, el de Jesús, ¿no? ¿Es como el primero? ¿Estoy enamorado como el primer día? ¿O el trabajo, las preocupaciones un poco me hacen mirar otras cosas, y olvidar un poco el amor? Pero los cónyuges pelean, pelean. Y eso es normal. Pero cuando no hay amor, no se pelea: se rompe.

Jamás olvidar el primer amor. Jamás. Hay que tener varios aspectos presentes en la relación de diálogo de un sacerdote con Jesús:

1.- Antes de querer convertirse en un intelectual de la filosofía, de la teología o de la patrología debe ser un pastor, tal como Jesús le pidió a Pedro cuando le dijo: “Apacienta mis ovejas”.

El resto, viene después. Apacienta. Con la teología, con la filosofía, con la petrología, con lo que estudias, pero apacienta. Se pastor. Porque el señor nos ha llamado para esto.

Y las manos del obispo sobre nuestra cabeza son para ser pastores. Es una segunda pregunta, ¿no? La primera es: “¿Cómo va el primer amor?”.

2.- La segunda es ésta: “¿Soy pastor, o soy un empleado de esta ONG que se llama Iglesia?”. Hay una diferencia. ¿Soy pastor? Una pregunta que yo debo hacerme, que los obispos se deben hacer, y también los sacerdotes: todos. Apacienta. Pastorea. Ve adelante.

3.- No hay gloria ni majestad para el pastor consagrado a Jesús. No, hermano. Terminará del modo más común, incluso más humillante, tantas veces, en un lecho, que te dan de comer, que te deben vestir… Pero inútil, allí, enfermo…. El destino es terminar como terminó Él, amor que muere como la semilla de grano y después vendrá el fruto. Pero yo no lo veré.

4.- Sígueme: Si nosotros hemos perdido la orientación o no sabemos cómo responder sobre el amor, no sabemos cómo responder sobre este ser pastores, no sabemos cómo responder o no tenemos la certeza de que el Señor no nos dejará solos, incluso en los momentos peores de la vida, en la enfermedad, Él dice: “Sígueme”.

Es ésta nuestra certidumbre. Sobre las huellas de Jesús. En ese camino. “Sígueme”. (Homilía en Santa Marta, 06 de junio de 2014)

Oración de Sanación

Señor, Tú conoces mis secretos, aún los más profundo de mi corazón. Sabes que a menudo fallo; pero también sabes que te amo y no quiero fracasar.

Te pido perdón, porque por culpa de mis malas inclinaciones, me aparto de Ti, de tu gracia y me alejo de ese amor incondicional que sólo Tú me ofreces.

Perdón Señor, por todas las veces que te ofendí. Ayúdame a amarte con todas mis fuerzas, con todo mi ser, con todo mi corazón y todo mi espíritu.

Sé que esperas pacientemente a que te corresponda con amor, pero no me lo exiges, sino que deseas que te lo entregue por amor y en plena libertad.

Gracias por enseñarme que tu gracia me basta para ser feliz y por ayudar a que mi corazón se vea libre y sanado de los fracasos y heridas de la vida.

Me siento valorado por Ti. Tu relación conmigo nació del amor y el sacrificio y a esto debo mantenerme unido si quiero vencer en mis batallas diarias.

Oh Señor, Tú lo sabes todo, mis caídas y mis quebrantos. Tú llenas todos mis vacíos y repones mis fuerzas motivándome a actuar con valentía.

Ven a mi vida, acampa en mi corazón, lléname de tu poder para sentirte en cada momento de mi vida y poder proclamar tu amor al mundo entero. Amén

Propósito para hoy

Voy a rezar tres avemarías pidiendo a Dios discernimiento para saber hablar, actuar y vivir de acuerdo a su voluntad.

Frase de reflexión

“Todos los bautizados somos discípulos misioneros, llamados a ser en el mundo Evangelio vivo”. Papa Francisco.

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