Evangelio del día Sábado 14 de Abril Evangelio 

Evangelio del día Sábado 14 de Abril

Sábado de la segunda semana de Pascua.

Santo del día: San Valeriano Martir.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 6, 16-21.
 

Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar 
y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos. 
El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento. 
Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo. 
El les dijo: “Soy yo, no teman”. 
Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

El evangelio de hoy nos presenta el episodio de Jesús que camina sobre las aguas del lago. Después de la multiplicación de los panes y de los peces, Él invita a los discípulos a subir a la barca y a esperarle en la otra orilla, mientras se despide de la multitud y después se retira solo a rezar en el monte, hasta la noche tarde.

Y mientras tanto en el lago se levantó una fuerte tempestad, y justamente en medio de la tempestad Jesús va a la barca de los discípulos, caminando sobre las aguas del lago. Cuando los discípulos lo ven se asustan, piensan que es un fantasma, pero Él los tranquiliza: “Coraje, soy yo, no tengan miedo. […]

En la barca están todos los discípulos, unidos por la experiencia de la debilidad, de la duda, del miedo, de la poca fe. Pero cuando en esa barca sube Jesús, el clima inmediatamente cambia: todos se sienten unidos en la fe en Él. Todos pequeños y asustados se vuelven grandes en el momento en el cual se arrodillan y reconocen en su maestro al Hijo de Dios.

Cuantas veces también a nosotros nos sucede lo mismo: sin Jesús, lejos de Jesús nos sentimos miedosos e inadecuados, a tal punto que pensamos no poder lograr nada. Falta la fe, pero Jesús está siempre con nosotros y escondido quizás, pero presente y siempre pronto a sostenernos.

Esta es una imagen eficaz de la Iglesia: una barca que debe afrontar las tempestades y algunas veces parece estar en la situación de ser arrollada. Lo que la salva no son las cualidades y la valentía de sus hombres, sino la fe, que permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades.

La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, con su mano que nos sostiene para apartarnos del peligro. Todos nosotros estamos en esta barca, y aquí nos sentimos seguros a pesar de nuestros límites y nuestras debilidades.

Estamos seguros sobre todo cuando sabemos ponernos de rodillas y adorar a Jesús, el único Señor de nuestra vida. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 10 de Agosto de 2014)

Oración de Sanación

Señor, lléname de paz para no sucumbir al miedo de nuevas circunstancias que escapan de mi comprensión. Que tu presencia inunde mi vida de amor.

Cuando en aquella oportunidad caminaste sobre las aguas y los discípulos te vieron, se llenaron de temor, pues no estaban convencidos de tu gran poder.

Tú me enseñas que dominas toda tribulación, me regalas la certeza de que, en Ti, puedo esperar tranquilo aun en las más terribles ventiscas de mi vida.

Quien cree en Ti jamás quedará defraudado. Por eso, acudo a Ti, pidiendo fortaleza para enfrentar mis angustias, miedos, depresiones y soledades.

Quiero recibirte en mi corazón, amarte y servirte. Que mis faltas jamás me separen de tu amor, que es el único camino que tengo para mi felicidad.

Tú nunca te has apartado de mí, fui yo quien me perdí cuando permití que mi espíritu fuese guiado por mis malas inclinaciones y pasiones descontroladas.

Quiero dejarme alcanzar por Ti. Que pueda yo sentirme siempre seguro de caminar sobre las turbulencias de mi vida si voy tomado de tu mano.

Todo miedo, rencor y frustración que hay dentro de mí se desvanece cuando te acepto y mi boca dice confiado: “Creo en Ti, Señor mío. En ti confío”. Amén

Propósito para hoy

Cuando me enfrente a una tentación, repetiré dentro de mí: “El amor de Dios es más fuerte que el mal. Él siempre me da la fuerza para rechazar el pecado. Señor, no dejes nunca que desconfíe de Ti. Sé mi fortaleza y mi gran seguridad. Amén”

Frase de reflexión

“El Señor llama a la puerta de nuestro corazón. ¿Quizás hemos colocado un pequeño cartel que dice: “No molestar”?”. Papa Francisco.

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