El Dios hecho niño Editorial 

El Dios hecho niño

Por Brenda Figueroa | Colaboradora Editorial.

 

 

Poema a mi Jesús.

 

Esta es la historia de un niño,
que junto al nacimiento se colocó.
Y viendo a Jesús tan pequeño,
a su obispo preguntó:

 

Señor obispo no entiendo
¿porqué Jesús siendo Dios,
dejó su vida en el cielo
para hacerse humano como yo?”.

 

“Si adulto hubiese llegado a la tierra
presentándose así ante los hombres,
no podrías ir creciendo con Él
como las semillas se tornan árboles”.

 

Pero qué vulnerable es
¡y qué frágil cuerpecito!
Se ve tan pobre e indefenso,
expresó el infante al obispo.

 

“Dios que es tan humilde
no evadió dejar su grandeza,
para en nuestro siervo convertirse,
¡ésa es la verdadera riqueza!”

 

“Mira qué soberbio ha sido el Enemigo,
que en los poderosos buscaba al que había de venir.
Pasando por alto a una humilde y virgen doncella,
que con su “sí” lo habría de destruir”.

 

“¡El Enemigo furioso,
sí que encontrarlo quería!
le dijo al niño al obispo,
“pero no lo lograría”.

 

“Así es hijo mío,
en aquel delicado y dulce bebé
el Rey de reyes se escondía,
dispuesto a sus padres obedecer.

 

“Él, que es la Palabra,
anheló aprender a hablar.
Cristo que es el Camino,
necesitó que su Madre le enseñase a andar.

 

“¡Qué bueno que Jesús fue pequeño!
y recién nacido dormía en el pesebre,
porque pesaba poco concediéndome con ello
en mis débiles brazos poder sostenerle.

 

“Más grande es un Dios que poderoso
puede hacerse delicado como un niño.
Y es que sin tener que hacerlo de esta manera,
enamorado de sus criaturas, ¡así lo ha querido!”.

 

Desde aquel buen día
el chiquillo alegre comprendió,
que Jesús pequeño se hizo
¡para caber en su corazón!

Related posts

Leave a Comment