Por Ti, Señor Editorial 

Por Ti, Señor

 

Por Brenda Figueroa | Colaboradora Editorial.

 

 Poema a mi amado Señor Jesús 

Porque Tú viniste a servir,

y no a ser servido.

A los marginados preferiste,

¿recuerdas que curaste a un ciego mendigo?

 

Porque humilde fuiste,

sin reproche ni queja.

Como sencillo pastor que cuida,

a cada una de sus ovejas. 

 

Porque al hablar con la Verdad,

muchos inconformes te dejaron.

Y amaste hasta el extremo,

aún a aquellos que te crucificaron.

 

Porque Tú eres el pan,

que da la vida eterna.

Así dijiste a la multitud,

“para que lo coman y ya no mueran”.

 

Porque en la hora difícil,

casi solo te quedaste.

Únicamente viste a Juan,

a María y a tu Madre.

 

Porque aunque ibas a morir,

nunca desamparados nos dejarías.

¿Qué mayor tesoro darnos,

a la humanidad redimida?

 

“He ahí a tu hijo” le dijiste a María,

quien sufría tus dolores.

“He ahí a tu madre” le dijiste a Juan el amado,

dándole con ello grandes honores.

 

Muriendo aquel día en la Cruz,

te sepultaron con gran tristeza.

Habías dicho que resucitarías,

¿podría ser verdad tal proeza?

 

Porque habiendo muerto ¡resucitaste!

y con tu Palabra y Cuerpo nos alimentaste.

Porque te has ido al cielo, y aun sigues aquí,

Te diste por nosotros, y ahora nosotros vivimos por Ti.

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