Evangelio del día Martes 13 de Febrero Evangelio 

Evangelio del día Martes 13 de Febrero

Martes de la sexta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Gregorio II.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 8, 14-21. 

Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca. 
Jesús les hacía esta recomendación: “Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. 
Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan. 
Jesús se dio cuenta y les dijo: “¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida. 
Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan 
cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?”. Ellos le respondieron: “Doce”. 
“Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?”. Ellos le respondieron: “Siete”. 
Entonces Jesús les dijo: “¿Todavía no comprenden?”. 

Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

Hay una levadura buena, que hace crecer y una levadura mala, en la cual no hay verdad y esta es la hipocresía.

Yo recuerdo que para Carnaval, cuando éramos niños, la abuela nos hacía unas galletas, y la masa era muy fina, fina, fina era la que hacía. Después la echaba en el aceite y aquella masa se hinchaba, se hinchaba… y cuando comenzábamos a comerla, estaba vacía.

Y la abuela nos decía, en su dialecto las llamaban “mentiras”: “éstas son como las mentiras: parecen grandes, pero no tienen nada adentro, no hay nada de verdad allí; no hay nada de sustancia”. Y Jesús nos dice:

“Estén atentos a la levadura mala, a la de los fariseos”.

¿Y cuál es? Es la hipocresía. Estén bien atentos ante la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

La hipocresía es cuando se invoca al Señor con los labios, pero el corazón está lejos de Él.

Es una división interna, la hipocresía. Se dice una cosa y se hace otra. Es una especie de esquizofrenia espiritual. Además, la hipocresía es un simulador: parece bueno, cortés, pero detrás de sí tiene un puñal, ¡eh!

Pensemos en Herodes. Con cuánta cortesía – asustado por dentro – había recibido a los Magos. Y después, en el momento de la despedida les dice: “Vayan, y después vuelvan y díganme dónde está este niño para que también yo pueda ir a adorarlo”. Para matarlo.

El hipócrita tiene doble cara. Es un simulador. Jesús, hablando de estos Doctores de la Ley, afirma: “Estos dicen y no hacen”, es otra forma de hipocresía.

[…] Además, el hipócrita es incapaz de acusarse a sí mismo: jamás encuentra una mancha en sí mismo; acusa a los demás. Pensemos en la pajita y en la viga, ¿no? Y así podemos describir esta levadura que es la hipocresía.

Los niños son el ejemplo de una levadura buena, que siempre dicen la verdad: Con cuánta verdad se confiesan los niños. Los niños jamás, jamás, jamás dicen una mentira en la confesión; jamás dicen cosas abstractas. “He hecho esto, he hecho aquello, he hecho…”.

Los niños, cuando están ante Dios y ante los demás, dicen cosas concretas. ¿Por qué? Porque tienen la levadura buena, la levadura que los hace crecer como crece el Reino de los Cielos.

Y que el Señor nos dé, a todos nosotros, el Espíritu Santo y la gracia de la lucidez para decirnos cuál es la levadura con la que yo crezco; cuál es la levadura con la cual yo actúo. ¿Soy una persona leal, transparente o soy un hipócrita?. (Homilía en Santa Marta, 14 de octubre de 2016)

Oración de Sanación

Señor, me siento agradecido porque sé que, desde que despierto, estás a mi lado dándome fuerzas para cumplir con éxito todos los propósitos que tengo.

No es fácil cumplir tu voluntad divina cuando el mundo me ofrece cosas deslumbrantes y contrarias a Ti: fortunas, encantos y bellezas materiales.

Solo con tu gracia podré vencer aquellos deseos que quieren desviar mi alma de Ti. Sólo tu gracia me basta, pues tu inmenso poder triunfa en la debilidad.

Quiero buscar la verdadera conversión de mi corazón, rechazar lo que es contrario a Ti, evitar la hipocresía y la indiferencia que es el cáncer del alma.

Ayúdame a tener compasión, esa misma que tuviste en tu paso por este mundo. Que la Sabiduría de tu Palabra me guíe y me proteja de todo peligro.

Derrama tu bendición sobre mí y dale claridad a mis pensamientos. Ayúdame a confiar en Ti y a tener un espíritu fuerte y preparado para toda prueba.

Ayúdame a salir de mi egoísmo, a salir de todo aquello que me hace desear destacarme ante los demás y buscar siempre los primeros puestos.

Confío en que ahora pasas tu mano sobre mí, me haces sentir tu amor y tu inspiración, dándome esperanzas nuevas de vivir según tus designios. Amén

Propósito para hoy

Lavar el alma y purificar el corazón asistiendo al Sacramento de la Confesión

Frase de reflexión

“Qué gran regalo nos ha hecho el Señor enseñándonos a perdonar para hacernos experimentar la misericordia de Dios”. Papa Francisco.

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