No finjas, no te escondas de la realidad Editorial 

No finjas, no te escondas de la realidad


Por Fidel López Eguizábal | Colaborador Editorial.

 

Quizá,  seré muy duro en este escrito; sin embargo, deseo exhortar las acciones del hombre. Nadie es perfecto, yo mucho menos, he cometido muchos yerros en la vida. Observo a la sociedad. El hombre… hombre que ha sido creado por Dios, según la Biblia, es un ser que cree engañar a la sociedad con falsos argumentos. No es cuestión que usted se esconda, siempre hay una cámara instalada por doquier que lo vigila. Es nada más lo que  usted hace ¿Es usted alma oscura o luz del camino?

El político, quien tiene a un púlpito de seguidores, tiene su ideología y su sueldo. Alguien le observa sobre sus  actos, sabe bien hasta dónde le alcanzará el dinero que gana. El político sabe que las cosas materiales que adquirió fraudulentamente le corroen el alma. No es estúpido el pueblo que lo eligió. Así, el juez que edificó gran mansión por permitir corruptelas, por permitir que el violador, ladrón, funcionario corrupto, etc., salieran libres. Las leyes no las aplicó como lo aprendido en la universidad.

La prostituta, ha perdido hasta la cuenta cuándo inició su oficio, su trabajo, su “modus vivendi”. Sabe bien ella, que ese dinero maldito que ganó no es digno. Podrá criar hasta a sus hijos, ellos  mismos saben bien la forma equivoca de la madre para poder subsistir. Todo el mundo sabía quién era. Podrá decirse que el fin justifica los medios; sin embargo, en la vida el ser humano sabe discernir entre el bien y el mal.

El comerciante, el tiendero, el empresario, quien inició vendiendo paupérrimamente, hoy se ha convertido en una persona de respeto ¿Respeto?, luego de haberse aprovechado, de explotar a sus empleados, de pagarles lo indebido. El que atiende la tienda sabe bien que está subiendo el precio a los productos, así fácilmente logrará hacer dinero. Mas, no sabe que el mismo comprador conoce sus actos antiéticos. El asesino de su propia esposa podrá huir, pero su conciencia no lo dejará vivir en paz.

En el mundo existen personas que nacieron para estudiar, juraron en su graduación ser gente de bien; sin embargo, a través de su profesión han hecho fraude, el abogado aprovechándose de los pobres, el médico opera en los hospitales y los fines de semana, clandestinamente realiza abortos. El dinero maldito que tendrá, le recordará hasta el momento que expire, no fue lo correcto. No importa profesión, oficio, actividad, el hombre que es correcto actuará como tal.

Padres de familia que se aprovechan de sus hijos, quienes esconden por años las violaciones y nunca demandan a sus progenitores. Los padres publicarán en las redes  sociales que son una familia perfecta y feliz. Tal es el caso de los Turpin en Estados Unidos.  Reitero, el hombre que ha hecho el mal, tarde o temprano se sabrá ante la sociedad sobre  sus actos malévolos.

No es fácil ser probo, honrado, practicar los valores en una sociedad en donde el mal envuelve con sus garras al hombre bueno. El ser humano nace sin males, no importa si sea hijo de un asesino. La misma sociedad lo moldeará. Quiero exhortar que el paradigma “Árbol que nace torcido no se endereza”, es nada más un dicho. El hombre que le falló a la sociedad, sí en verdad sabe ordenar su mente, podrá seguir un rumbo diferente. Nunca es demasiado tarde.

 El usurero, el ladrón, el asesino, el hombre malo,  que pagó su mal por  muchos años detrás de unas rejas, solo él podrá saber sí podrá dominar su  mente y seguir el camino del bien. No podrá fingir, no podrá esconder la realidad. El tiempo y la misma sociedad serán testigos sobre sus actitudes ante la sociedad. Hasta el mismo religioso, si hizo algo malo, no tendrá el alma limpia.

En esta sociedad siempre habrá alguien que nos hará creer que lo bueno es malo, de eso no hay duda. Cada quien toma el albedrío de hacer con su vida un infierno o un mundo lleno de paz. Levantarse cada día y llegar a la casa sin hacer algo negativo, será de la voluntad de cada quien, no se le olvide que hasta el que hurta algo, se lleva en su conciencia que no hizo algo bueno. La sombra que nos acompaña y la conciencia (parte de la subjetividad) graba cada paso y acción que hacemos. Nadie está exento para decir que no ha pecado, lo importante es mantenerse en el camino recto ¿Qué desea usted elegir en la vida?

 

Fidel López Eguizábal. Docente  Universidad Francisco Gavidia.
flopez@ufg.edu.sv

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