El trabajo Editorial 

El trabajo

 

Por Fidel López Eguizábal | Colaborador Editorial.

 

Bendito trabajo ­—hasta el más duro— puede ayudar para el pan diario. No se diga más.

Los mineros, los recolectores de basura, los marinos, los astronautas, los lustrabotas, todos, son parte de esa actividad diaria que hace mover al planeta.

Con el trabajo hasta se pueden salvar vidas, tal es el ejemplo de Oskar Schindler, quien salvó a muchos judíos de la cámara de gas, más de mil empleados pudieron seguir viviendo. Ya hubo movimientos en donde el trabajo se sumó por horas, esas ocho horas o más son nada más un pedazo de vida. Sí, dejarás parte de tu vida en ese trabajo, es la ley de la vida, hasta en la Biblia está escrito, no es digno el que no trabaja.

Bendito trabajo, más que bendito, se convive, se interactúa, se comparte todo el día con alguien que quiere ser escuchado. Se ayuda, se aconseja, se conocen personas, una de ellas  hasta puede ser tu esposo o esposa.

En el trabajo confluyen pensamientos, ideologías, diferencias, sin embargo, hay un solo motivo, el pago, el cual servirá para muchas cosas: estudios de hijos, casa, alimentos, más que una pirámide de Maswell.

¿No le gusta su trabajo? Ya pensó en el obrero que construye un edificio, al final de la faena llegará a la casa cansado y le recibirán una familia, llevará el pan diario, que es lo más importante.

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