¿Qué es el Adviento y la Corona de Adviento? Fe 

¿Qué es el Adviento y la Corona de Adviento?

“Adviento, Tiempo de espera”

¿Qué es Adviento?

En el calendario de la Iglesia Católica, las cuatro semanas anteriores a la Navidad, que es cuando la Iglesia recuerda el nacimiento de Jesús, se conoce como la época de Adviento. Esta palabra viene del latín “ADVENTUS” que significa “Venida”. Este es un período,  de  preparación  y  reflexión  en donde esperamos nuevamente la llegada de Nuestro Señor Jesucristo. Y también es un buen momento para que las familias aprendan a rezar juntas y estar unidas en el amor de Cristo.

Corona de Adviento

La Corona de Adviento es una costumbre familiar que  nos  ayuda  reflexionar,  a  prepararnos  y  a esperar de una manera alegre, llena de fe y de esperanza, la llegada del Nacimiento del niño Jesús.

Cada domingo de Adviento la familia se reúne alrededor de la corona y unidos realizan la lectura de la Palabra de Dios. Cada uno de los miembros puede  tomar  parte  de  esta  devoción.  El  padre puede ser el guía, la madre puede hacer la lectura; un hijo puede encender la vela; otro puede leer el responsorio; otros pueden hacer las peticiones, la idea  es  que  toda  la  familia  participe,  desde  el mayor hasta el menor.

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¿Cómo hacer la Corona de Adviento?

Su forma es circular para recordarnos que Dios es eterno, no tiene principio ni tendrá fin. Se hace de pino  o  de  ramas  de  un  árbol  que  siempre  esté verde. El color verde simboliza la esperanza de la vida eterna.  Se  utilizan  5  velas  gruesas  de  los siguientes   colores,   una  morada, roja, rosada, verde y blanca o tambíen 3 moradas, una rosada y una blanca. También se necesitarán pajitas y velitas blancas.

 

 

  • Rosario de Adviento

Indicaciones:

· Ambiente: Capilla

· Símbolo: Una “corona de adviento” con 4 cirios los cuales deberán ser prendidos al inicio de cada una de las primeras cuatro meditaciones; en la quinta meditación se encenderá el cirio de la Virgen. La corona se coloca a los pies de la imagen de la Virgen

Materiales:

· Imagen de la Virgen
· Corona de adviento con sus 4 cirios
· Cirio azul (para la Virgen)
· Cancioneros

T: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo…

MONICIÓN INICIAL:

En comunión con toda la Iglesia celebramos el tiempo litúrgico de Adviento. En este tiempo nos prepararnos para celebrar la Navidad, como conmemoración de la primera venida del Hijo de Dios entre los hombres y, a la vez, mediante esta celebración, nuestra fe se dirige a la segunda venida, ya gloriosa y definitiva al final de los tiempos, del Señor Jesús.

Es un tiempo mariano por excelencia ya que nuestra Madre aparece  cooperando activamente en el misterio de la Reconciliación preparando el nacimiento del Mesías. Es por ello que, en su presencia y compañía, vivimos este tiempo de espera y de conversión.

Iniciemos este Santo Rosario cantando.

PRIMERA MEDITACIÓN:
TIEMPO DE ESPERA Y CONVERSIÓN

El tiempo de Adviento es un tiempo de espera activa en búsqueda del encuentro definitivo con el Señor Jesús.  Espera activa que implica tener deseos de cambiar, de prepararse; es por eso que en este tiempo estamos llamados a la exigencia radical, a la conversión, al cambio de vida, a volver nuestros pasos al camino de Dios;  llamados a la conversión que debe abarcar todo nuestro ser y que debe llevarnos a cambiar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones; poniéndolas en concordancia con la manera de pensar, sentir y actuar de Jesús.

SEGUNDA MEDITACIÓN:
LA ORACIÓN

El Adviento es tiempo de acercamiento sincero al Señor, quien está por venir y que  a la vez ya está entre nosotros. Pero no podemos acercarnos a Él sino lo buscamos, sino estamos en constante tensión por ponernos en su presencia.  La oración, personal y comunitaria, constituye un medio eficaz de búsqueda hacia un encuentro real con el Señor Jesús; mediante la escucha atenta, la meditación y la interiorización de su Palabra, lo que debe constituirse en una exigencia y necesidad en este tiempo de espera.

TERCERA MEDITACIÓN:
LA PENITENCIA

Dios nos envía un Salvador, su propio Hijo. ¿Pero estamos realmente preparados para acogerlo y recibirlo en toda su dimensión? Pongamos todo de nuestra parte, por asumir, sin contemplaciones, durante este tiempo de espera todos los sufrimientos, problemas y dolores que encontramos en nuestro camino de santidad buscando ponernos en forma concreta, en la Cruz del Señor, viviendo estas dificultades en sentido oblativo, de sacrificio y entrega; mediante la penitencia, medio necesario de preparación y espera hacia un encuentro definitivo con el Señor Jesús.

CUARTA MEDITACIÓN:
LA CARIDAD

La caridad, se nos presenta como un excelente medio de espera y conversión en el tiempo de Adviento; ya que sólo a través de nuestra comunión de amor con el Señor, estaremos en condiciones de amar realmente a nuestros hermanos y de practicar la verdadera caridad con ellos. La caridad debe llevarnos durante este tiempo expresarla concretamente a través de la atención de los más pobres y necesitados, buscando su promoción integral y radicalizando nuestra obligación de ser “guardianes del hermano” preocupándonos de colaborar con él para aliviar sus necesidades y problemas. ( Se sugiere cantar el primer Ave María).

QUINTA MEDITACIÓN:
MARÍA NOS EDUCA EN LA ESPERA

María, con su “Fiat”, acepta ser la Madre de Dios y al hacerlo dirige todo su esfuerzo por cumplir a cabalidad tal misión y espera ansiosa aquel momento de máxima felicidad, como es el nacimiento del Señor Jesús; pero esta espera de la Madre no es una espera pasiva, sino por el contrario es una espera activa, demostrada en las acciones de Santa María durante la visita a su prima Isabel.

Reflexionemos sobre nuestra actitud de espera de la llegada de Jesús y dejémonos educar por María en la espera paciente y activa. Cantamos MADRE NUESTRA.(Se sugiere encender el cirio de la Virgen).

MONICIÓN FINAL

En este tiempo de Adviento como cristianos comprometidos estamos llamados a vivir en actitud de tensión y búsqueda de la presencia del Señor Jesús y en espera de su retorno definitivo.  Pidámosle a Santa María que nos enseñe a esperar con su misma fe.  Terminemos rezando La Salve.

Laus Deo
Alabado sea Dios

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