La inteligencia emocional nos cambia la vida Vida 

La inteligencia emocional nos cambia la vida

Como ya hemos escrito en otras ocasiones, las nuevas teorías sobre la inteligencia humana, como la de las inteligencias múltiples de Howard Garner, dan por fin importancia a las emociones.

Las emociones nos mueven a hacer las cosas. Tan es así que sin ellas, aunque supiéramos lo que tenemos que hacer, no lo haríamos. La alegría y el amor son dos emociones “positivas” que nos dan bienestar. Pero, lejos de lo que podamos pensar, las emociones “negativas” también son buenas. Y es que el miedo, la tristeza o la rabia nos mueven en sentido contrario, nos alejan de situaciones que pueden perjudicarnos.

La clave de está en encontrar el equilibrio en la gestión de las emociones positivas y negativas. Y es que para los psicólogos, “inteligencia emocional” es la capacidad para reconocer los sentimientos propios y ajenos. Afirman que las personas emocionalmente desarrolladas gobiernan correctamente sus sentimientos y al mismo tiempo saben interpretar y relacionarse afectivamente con los sentimientos de los demás.

Gracias a esta inteligencia que les hace ser hábiles en el manejo de los sentimientos, estas personas disfrutan más de la vida pues se sienten más satisfechos, eficaces y productivos con ellos y con su entorno.

Mientras tanto, las personas que no pueden controlar sus emociones, se debaten en constantes luchas internas que les impide poder pensar con claridad lo que afecta a su capacidad relaciona, laboral y a su vida en general.

Habilidades de la inteligencia emocional

Para encontrar ese deseable equilibrio entre las emociones negativas y positivas de uno y de los demás, es preciso desarrollar las siguiente habilidades:

  • Reconocer y aceptar las propias emociones
  • Controlar las propias reacciones emocionales
  • Experimentar entusiasmo en las cosas que hacemos
  • Expresar los sentimientos convenientemente
  • Reaccionar con sensibilidad delante de los estados anímicos de los demás
  • Perseverar en aquello que nos proponemos
  • Saber motivarnos a nosotros mismos
  • Pensar de manera positiva
  • Tolerar la frustración
  • Reconocer y modificar los estados de ánimo

Lo más motivador de este asunto es que todas estas capacidades pueden ser aprendidas, nuestro carácter y la forma de vivirnos y de vivir no esta determinada solamente por la genética sino que podemos actuar, modificar y resolver situaciones cotidianas a partir de decisiones responsables y de un compromiso con nosotros mismos.

¿Cómo son las personas con inteligencia emocional?  

Según los psicólogos, las personas con una elevada una inteligencia emocional son extrovertidos, socialmente equilibrados, alegres, con poca predisposición a la timidez y a dar vueltas a sus preocupaciones.

Además, demuestran estar dotados de una notable capacidad para comprometerse con las causas y las personas. Acostumbran a asumir responsabilidades, mantienen una visión ética de la vida y son afables y afectuosos en sus relaciones.

Su vida emocional es rica y apropiada; se sienten a gusto consigo mismos, con los demás y con el universo social en que viven. Acostumbran a ser abiertas y sociables, expresan de una manera apropiada sus sentimientos y soportan bien la tensión.

Su equilibrio social les permite hacer rápidamente nuevas amistades y acostumbran a conseguir los objetivos que se proponen.

Trabaja tu inteligencia emocional

Y ahora, si lo deseas, te toca a ti analizarte para ver si necesitas desarrollar aún más tu inteligencia emocional. Anímate a utilizar las emociones de forma inteligente, para que trabajen en beneficio propio, de modo que te ayuden a disfrutar más de la vida.

Tal vez estos pasos, aconsejados por nuestro psicólogo de cabecera Javier Fiz, te pueden ayudar:

  1. Identifica tus verdaderos sentimientos:  ¿Cuáles son tus temores? ¿Y tus deseos?
  2. Reconoce tus principios:  ¿Qué es lo que realmente te importa?
  3. Busca el lado positivo de los sentimientos negativos ( de tuyos y de los demás)
  4. Marcela y alcanza tus objetivos: Usa tus sentimientos para tomar decisiones
  5. Sé empático: Muestra empatía, comprensión y aceptación hacia los sentimientos de los demás.
  6. Antes de aconsejar, sermonear, juzgar u ordenar, escucha.

Anímate a ir más allá de tu zona de confort en cuanto a tu compromiso y dá la bienvenida a los retos.

Artículo realizado en colaboración con Javier Fiz Pérez, Psicologo, Profesor de Psicología en la Universidad Europea de Roma, delegado para el Desarrollo Cientifico Internacional y responsable del Área de Desarrollo Científico del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP).

Por Blanca de Ugarte | Aleteia.

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