Ante el Santísimo Editorial 

Ante el Santísimo

Por Brenda Figueroa | Colaboradora Editorial.

Escrito a Jesús frente al Santísimo

 
Fijando los ojos en mi Señor hecho pan, en total silencio me pregunto en mi interior:

¿Cómo eres tan humilde siendo infinitamente grande?

 ¿Por qué me abrazaste con amor, me vestiste con las mejores ropas e hiciste un banquete para mí, cual hijo pródigo, cuando todo lo que merecía era el castigo y desprecio por las faltas que cometí hacia Ti?

 Cuando te veo en la Eucaristía, veo a todo un Dios:

  • Incontenible, pero te haces pan para caber en mi boca y así puedas quedarte en mi corazón.
  • Inmerecible, y aún me buscas para que te entregue un amor que no es perfecto; uno que con faltas y pecados se marchita. ¡Pero por eso me buscas Señor! Para empaparlo con el agua que emana de tu costado, y renovarlo.
  • Infinito, y sin embargo te has introducido en el tiempo, encarnándote en María y haciéndote Hombre. Viviste entre seres humanos que te despreciaron, bastándote que unos pocos te siguieran hasta el final.

 

Cuando veo la Eucaristía, siento al que es el Amor:

  • Incondicional, y que sufre rechazos continuos, pero eso no altera en lo más mínimo la fuerza con la que nos amas.
  • Universal, que no distingue entre razas, lenguas, nacionalidades ni color de piel. Pero siempre buscas unir a tu pueblo.

 

Dios mío, cuando te veo y te siento, mis ojos se cierran, para abrazarte con el corazón.

Related posts

Leave a Comment