Evangelio del día Miércoles 13 de Septiembre Evangelio 

Evangelio del día Miércoles 13 de Septiembre

Miércoles de la vigésima tercera semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Juán Crisóstomo.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 6, 20-26. 

Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! 
¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán! 
¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre! 
¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas! 
Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo! 
¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas! 
¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

Bienaventurados los mansos en este mundo que desde el comienzo es un mundo de guerras, un mundo donde se pelea por todas partes, donde en todo lugar hay odio. Y Jesús dice: nada de guerras, nada de odio, paz, mansedumbre.

Si soy manso en la vida, pensarán que soy un necio, que piensen lo que quieran, los mansos heredarán la Tierra.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados… Tantas injusticias, que son producto de la corrupción, de los compinches de la corrupción, de la política del negocio por encima de todo. Y Jesús nos recuerda que son Bienaventurados los que luchan contra estas injusticias.

Bienaventurados los misericordiosos, los que comprenden los errores de los demás, Jesús no nos dice Bienaventurados los que se vengan:

Bienaventurados los que perdonan, misericordiosos. Porque todos somos un ejército de perdonados. Y por ello es Bienaventurado el que va por ese camino del perdón.

Bienaventurados los que tienen el corazón puro, sencillo, puro sin malezas, un corazón que sabe amar con esa pureza tan linda.

Bienaventurados los que trabajan por la paz. Pero es tan común entre nosotros ser trabajadores por guerras o al menos trabajadores de malentendidos.

Cuando oigo algo de éste y voy y se lo digo, con una versión ampliada … El mundo de los chismes. Esta gente que chismea no trabaja por la paz, es enemiga de la paz. No son bienaventurados.

Jesús nos presenta las Bienaventuranzas y nos da también otras indicaciones, que encontramos en el capítulo 25 del Evangelio: “tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”…

Pocas palabras, palabras sencillas pero prácticas para todos, porque el cristianismo es una religión práctica: no para pensarla sino para practicarla (Homilía en Santa Marta, 09 de junio de 2014)

Oración de Sanación

Señor, me reconozco pecador ante Ti, que fallo, pero por tu compasión, me perdonas, consuelas y me das la fuerza para no caer más en malas acciones.

Tú me quieres feliz, que camine confiado y mantenga la esperanza. Me has dejado un programa de vida para lograrlo: Las Bienaventuranzas.

Tú que siendo Todopoderoso, te hiciste pequeño para dar consuelo a los afligidos, ayudar a los débiles y darle fuerzas a los desvalidos

Te abro mi corazón, habita en él, guíame y hazme entender que debo vivir un espíritu de caridad y asimilar tus palabras para ponerlas en práctica.

Ayúdame a ir contra una sociedad que define la felicidad como tener muchos logros, dinero o ser exitoso, sin pensar que eso puede apartarme de tu amor.

Dios de mi vida, ayúdame a experimentar el camino que me has enseñado, sentir tu mano que acompaña, tu amor que une, transforma y me consuela.

Dame la dicha de tener una brújula en mi corazón que apunte siempre a la felicidad que viene de ese programa de vida que son las Bienaventuranzas.

Ven y cuida mi alma del enemigo malo. Dale dirección y luz a mi vida y lléname de todo el amor y valentía que necesito para salir adelante. Amén

Propósito para hoy

Haré una llamada a ese familiar con el que tanto me cuesta mantener la calma y escucharé atentamente lo que tiene que decirme

Frase de reflexión

“¿Quién puede presumir de no ser un pecador? Ninguno. Pidamos perdón al Señor por nuestros pecados”.
Papa Francisco.

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