Francisco: “Parece que el Diablo, esté enfadado con los obispos para crear escándalo” Noticias 

Francisco: “Parece que el Diablo, esté enfadado con los obispos para crear escándalo”

El Papa Francisco retomó en su homilía de Casa Santa Marta sus apreciaciones sobre la función del obispo y los riesgos que corren. Sin citar expresamente el ‘caso Viganò’ (ya lo hará Secretaría de Estado, como anunció RD), Bergoglio denunció como “en estos tiempos parece que el Diablo, el Gran Acusador, esté enfadado con los obispos para crear escándalo”.

En sus palabras, el Papa pidió a los obispos recordar tres aspectos fundamentales: que su fuerza está en ser hombres de oración, tener la humildad de saberse elegidos por Dios, y permanecer cerca del pueblo.

Francisco hizo estas reflexiones sobre la elección que Jesús hizo de los obispos coincidiendo con tres cursos para prelados que se están celebrando en Roma: uno para la actualización de los obispos que han cumplido 10 años de episcopado; otro para 74 obispos que guian las diócesis de los territorios de misión; y un último con 130-140 obispos que pertenecen a la Congregación de Obispos.

Para el Papa, el primer aspecto fundamental es ser hombres de oración. De hecho, la oración es “el consuelo que un obispo tiene en los malos momentos”, señala Francisco, es decir, saber que “en este momento Jesús reza por mí”, “reza por todos los obispos”. En esta toma de conciencia, el obispo encuentra ese “consuelo” y esa fuerza que lo lleva a orar por sí mismo y por el pueblo de Dios. Esta es su primera tarea. Y que el obispo sea un hombre de oración también lo confirma San Pedro cuando dice: “Para nosotros, la oración y el anuncio de la Palabra”. Él no dice: “Para nosotros, la organización de los planes pastorales …”, enfatiza Francisco.

La segunda actitud que el Papa enfatiza es que es Jesús quien elige a los Doce y el fiel obispo sabe que no lo eligió a él:

“El obispo que ama a Jesús no es un escalador que va adelante con su vocación como si fuera una función, tal vez mirando a otra posibilidad de avanzar y subir, no. El obispo se siente elegido. Y tiene la certeza de haber sido elegido. Y esto le lleva a dialogar con el Señor: “me has elegido a mí, que soy poca cosa, que soy un pecador …”: tiene humildad. Porque él, cuando se siente elegido, siente la mirada de Jesús sobre su propia existencia y esto le da fuerza”.

 

Finalmente, como Jesús en el Evangelio de hoy, el obispo desciende a un lugar plano para estar cerca de la gente y no se aleja:

“El obispo que no permanece alejado del pueblo, que no usa actitudes que lo llevan a estar lejos de la gente; el obispo que toca al pueblo y se deja tocar por el pueblo. No busca el refugio de los poderosos, de las élites: no. Serán las élites quienes criticarán al obispo; el pueblo tiene esta actitud de amor hacia el obispo, y tiene esta -como si fuera- esta unción especial: confirma al obispo en su vocación”.

Más de una vez el Papa ha reiterado que la fuerza del obispo es precisamente ser “un hombre de oración”, “un hombre que se siente elegido por Dios” y “un hombre en medio del pueblo”:

“Esto es bueno recordarlo, en estos tiempos cuando parece que el Gran Acusador se ha disuelto y está enfadado con los obispos. Es verdad, todos somos pecadores, nosotros los obispos. Pero intenta revelar los pecados, que se vean, para escandalizar a la gente. El Gran Acusador que, como él mismo le dice a Dios en el primer capítulo del Libro de Job, “viaja por el mundo buscando cómo acusar”. La fuerza del obispo contra el Gran Acusador es la oración, la de Jesús sobre él y la suya propia; y la humildad de sentirse elegido y permanecer cerca del pueblo de Dios, sin ir hacia una vida aristocrática que quita esta unción. Recemos hoy por nuestros obispos: por mí, por los que están aquí delante y por todos los obispos del mundo”.

 

 

Fuente Religión Digital.

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