El buscador Editorial 

El buscador

Por Brenda Figueroa | Colaborador Editorial.

 

¿Será por aquí? O tal vez ¿por allá? ¡Cuántos caminos se extienden frente a nuestros ojos, y poco el tiempo que tenemos para decidirnos por uno. Tú, yo, existen muchas personas que buscan. En realidad, todos estamos en perpetua ruta hacia la fascinante exploración de esa verdadera felicidad; pero algunos no están muy seguros de cómo reconocerla.

En ocasiones avanzamos a paso apresurado, confiados, pero en otros momentos no sabemos si retroceder o abandonar finalmente nuestro objetivo es la mejor opción. Y es que ¡tantos caminos se han trazado ya para nosotros que no llevan más que a una cima sin vuelta atrás! Ya los conoces: dinero, fama, poder, estatus, reconocimiento…

También he considerado que otras vías conducen a montañas peligrosas que tras subir y subir no hacen más que perdernos en su espesa verdura. Como por ejemplo, las malas amistades y todo lo que hacemos a costa del bienestar ajeno, ya que creemos ascender mientras que en realidad nos perdemos a nosotros mismos y nuestra dignidad.

Asimismo, existen otros senderos que al parecer tan sencillos nos terminan aburriendo en el trayecto o desviando hacia otros paraderos desconocidos. Sin embargo, en esta gran exploración que todos emprendemos hacia la verdadera felicidad quiero dejarte una clave bastante importante: la felicidad verdadera es aquella que viene acompañada de momentos de dolor. ¿Irónico no?

Como decían los sabios: no existen atajos, porque seamos honestos, la felicidad extendida e infinita no existe. No obstante, lo que sí es posible es comprender el motivo por el cual se sufre durante los tiempos difíciles y encontrar en ello, un alivio que se convertirá en una sonrisa. ¡Cuántos santos se han mantenido alegres en tiempos de angustia e incertidumbre! 

Y es que todos somos buscadores, y nuestro fin, es Dios. Nuestra carretera es el tiempo de vida que tenemos. Por lo tanto, andemos con rostro alegre, porque cada segundo que desfila es un paso más hacia lo que tanto anhelamos.

Sabes, los cristianos poseemos un motivo para sonreír enorme e incomparable: ¡somos infinita e incondicionalmente amados! El Todopoderoso nos cuida y conoce, todo, absolutamente todo de nosotros. ¡Ésta es una gran alegría! Sabernos amados y acompañados por el Amor. 

Entonces, hallarás a lo largo de tu vida a seres humanos que se identifiquen como -el buscador-.Soy quien busca la eterna felicidad”, te dirán. “¿A caso tú ya la has encontrado?”, preguntarán por la sonrisa en tus labios. “Así es”, asentirás alegre. “Pues también yo busqué en los lugares equivocados, pero ven, acompáñame, y descubrirás el inicio de una vida llena de sentido…una vida cerca de Dios”.

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